Para mí, que esto de ligar a través de la red, en vez de convertirse en una posibilidad para tímidos, explota aún más las de los espabilados, con independencia de su sexo o su tendencia. Los portales que enseñan a ligar, lo único que hacen es que esta gente perfeccionen sus técnicas y las afinen hasta límites que, los más tímidos y menos dotados, jamás podrán soñar. Lo único que les queda a estos últimos es explotar su alter ego en la red, dotándole impunemente de las carencias de personalidad que no tienen en la realidad. O eso, o quedar condenados al ostracismo.
En tal estado de cosas, lo que estamos viviendo es una cadena de ficciones, más o menos aceptadas por todas las partes, donde es factible una primera "mentirijilla": tu apodo puede ser muy interactivo mientras que tú, como persona real, callada y silenciosa en una conversación, valga el ejemplo. Entonces entramos en la atracción del juego y no de la persona (o personaje) en sí, ya que las primeras impresiones no valen. Hay que realizar una ardua tarea de investigación, observación y estudio lingüístico del apodo que nos interesa. Entramos en lo que se suele llamar 'juego de roles'.
Las personas que dominen el 'juego' tienen más opciones de ganar en la partida. Los atractores, a priori, no son los apodos, sino sus mensajes y su capacidad de establecer una potencial relación. Y observesé: una potencial relación, y no "la relación". Juega más la expectativa que la ejecución. Ligar por Internet es para jugadores empedernidos. Lo excepcional, es lo otro. Y dejemos ya de ser hipócritas.
En mi pueblo se dice: la buena jodienda, para quien la entienda.
En tal estado de cosas, lo que estamos viviendo es una cadena de ficciones, más o menos aceptadas por todas las partes, donde es factible una primera "mentirijilla": tu apodo puede ser muy interactivo mientras que tú, como persona real, callada y silenciosa en una conversación, valga el ejemplo. Entonces entramos en la atracción del juego y no de la persona (o personaje) en sí, ya que las primeras impresiones no valen. Hay que realizar una ardua tarea de investigación, observación y estudio lingüístico del apodo que nos interesa. Entramos en lo que se suele llamar 'juego de roles'.
Las personas que dominen el 'juego' tienen más opciones de ganar en la partida. Los atractores, a priori, no son los apodos, sino sus mensajes y su capacidad de establecer una potencial relación. Y observesé: una potencial relación, y no "la relación". Juega más la expectativa que la ejecución. Ligar por Internet es para jugadores empedernidos. Lo excepcional, es lo otro. Y dejemos ya de ser hipócritas.
En mi pueblo se dice: la buena jodienda, para quien la entienda.